Nadie que no sea un fanático
puede negar que la fiesta de los toros
es un espectáculo que alcanza,
a veces, una gran belleza; la fiesta está
emparamentada con la cultura española.
Sin embargo, deberíamos
reconocer el hecho capital que es que
la fiesta de los toros asusta a la gente
por los minutos de tormento que anteceden
a la muerte del toro.
Nuestra cultura ha cambiado:
ha desarrollado la sensibilidad en nuestro
mundo occidental, influido por el ecologismo,
la preservación y la lucha contra
la crueldad. Con nuestra opinión
hoy en día, ¿no podemos
concluir que las corridas no son nada
más que un puro ejercicio de maldad
a los animales?
El ayuntamiento de Barcelona
ha decidido declarar a la ciudad la ciudad
antitaurina. Esto podría ser el
principio del fin de las corridas.
(Sebastian Benders
y Michiko Arahori) |